Al publicar el manifiesto de un movimiento artístico inspirado en un enfoque matemático, nuestra revista contribuyó a dar a conocer el arte vectorial (véase Tangente 144, páginas 18 a 20, 2012). Esta corriente, vanguardista aunque tradicional, representada en particular por el colectivo Scowcza, devuelve el trazo al centro de la composición. De carácter resueltamente lineal, combina los ensamblajes de trazos con los signos de la pintura, gestuales y planos, para transmitir (en el sentido vectorial del término) el sentido de unas obras llamadas pinturas vectoriales.
El objetivo primordial del arte vectorial es, sencillamente… ¡dibujar vectores! Tiene su origen en el «dibujo asistido por ordenador mediante trazador», surgido en la década de 1960, cuyas aplicaciones artísticas correspondían entonces, en la mayoría de los casos, a la abstracción geométrica o a la figuración conceptual. En el arte vectorial, la superficie y el volumen solo existen como prolongación de la línea.
Dominique Owczarski y Pierre Schmitt, que integran Scowcza, realizan desde 2012 una escultura de arte vectorial que premia al galardonado del Premio Bernard-Novelli, certamen anual de proyectos informáticos en torno al juego organizado por Tangente.