El orden de magnitud del tamaño de un virus es el nanómetro, es decir, la milmillonésima parte de un metro (1 nm = 10 –9 m), o también la millonésima parte de un milímetro. Hoy es posible visualizar partículas virales en una muestra clínica o en células infectadas mediante microscopios. Estos revelan, además de la forma a veces muy extraña de algunos virus, los «agujeros» que pueden abrir en una capa de bacterias. Se habla de placas de lisis; están formadas por bacteriófagos, o fagos, es decir, virus capaces de infectar bacterias, multiplicarse en ellas y disolverlas.
La extensión de una placa de lisis está relacionada, en particular, con la capacidad de multiplicación de los virus. Por ello resulta útil poder calcular el área de esas regiones, que presentan la doble particularidad de ser microscópicas y de tener un contorno que puede resultar muy tortuoso.
El principio básico para resolver este problema consiste en estimar el área de una placa de lisis mediante la de un polígono cuyos vértices se sitúan en el contorno exterior de la placa. Naturalmente, la aproximación obtenida es tanto más precisa cuanto mayor sea el número de puntos seleccionados.
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