Si detenemos a unos alumnos de bachillerato a la salida de una clase de francés y les pedimos que citen una palabra palíndroma, seguro que alguno responde: radar, kayak o ressasser, incluso Laval, y explica a los demás que tales palabras pueden leerse de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Si tenemos suerte, quizá cite también la frase palíndroma impar «Esopo permanece aquí y descansa» o la frase palíndroma par «Elegido por esta canalla». Si, por una feliz casualidad, interrogamos a un amante de las letras buen conocedor del Oulipo, seguramente recordará el Grand palindrome de Georges Perec, de 1247 palabras, que comienza por «Trace l’inégal palindrome…» y termina por «…e mord ni la plage ni l’écart». Si además resulta ser músico, quizá nos hable del minueto de la 47.ª sinfonía de Haydn, apodada Le palindrome, o del Canon crabe de la Offrande musicale de Jean-Sébastien Bach, dos piezas musicales reverso compuestas por una primera parte y su movimiento retrógrado. Y, como guinda del pastel, si posee formación humanística, sabrá darnos la etimología de la palabra palíndromo: palin, del griego πάλιν, que significa «hacia atrás», y drome, del griego δρόμος, que significa «carrera».
situado en el sagrado monasterio de Panagia Malevi.