El noveno kyu corresponde al nivel inicial; el primero, a un nivel experto, antes de los dan. Dominarlo permite realizar cualquier operación aritmética a una velocidad a menudo superior a la de una calculadora y trabajar con muchas más cifras (al menos quince). Por eso se utiliza en Japón en todas las operaciones de caja: comercios, bancos y administraciones. El aprendizaje comienza desde muy pequeños: cada año, un millón de escolares japoneses aprenden el soroban, que se enseña desde primaria mediante canciones infantiles. Permite a los alumnos visualizar fácilmente el cálculo en base 10 y manipular el ábaco con dos dedos. En el primer kyu, un alumno es capaz de multiplicar un número de siete cifras por otro de cuatro en menos de tres segundos. En 2011, la joven Rina Horikawa fue capaz de sumar quince números de entre siete y trece cifras, enunciados en un minuto por un examinador, y dar el resultado… ¡en cuanto se pronunció la última cifra! Asimismo, sin ábaco, suma quince números de entre tres y cuatro cifras en veinticuatro segundos, exactamente el tiempo que se tarda en enunciar los números.
En otro concurso, se muestran consecutivamente y a gran velocidad quince números enteros en una pantalla gigante. Cada número está comprendido entre 100 y 999. El desafío consiste en sumarlos. Takeo Sasano batió el récord mundial en 2015, ¡cuando los quince enteros se mostraron durante 1,7 segundos! El trabajo con un ábaco permite desarrollar en el niño tanto aspectos matemáticos como psicológicos: memoria, representación espacial, dominio de sí mismo y respeto por los demás.