Interesado en la previsión económica, en la década de 1700 escribió un texto titulado La porqueriza o cálculo estimativo para saber hasta dónde puede llegar la producción de una cerda durante diez años. En él muestra que, al cabo de doce generaciones, una cerda tiene descendencia suficiente para alimentar a toda Europa.
Para tener en cuenta diversas pérdidas (enfermedades, accidentes, desapariciones causadas por el lobo), Vauban estima que cada camada está formada por seis cerdos: tres hembras, objeto del cálculo, y tres machos, que ya no intervienen en él. En su modelo, una cerda pare por primera vez en su segundo año y después dos veces al año durante cuatro años, antes de quedar estéril en el séptimo. Si se denota por T*n el número de cerdas nacidas en el n-*ésimo año, se tiene entonces la relación:
T*n = 3Tn*‒1 + 6T*n*‒2 + 6T*n*‒3 + 6T*n*‒4 + 6T*n*‒5 para n ≥ 2, con T*n = 0 para n* ≤ 0 y T1 = 1.
Los valores obtenidos, llamados números de Vauban, son: 1, 3, 15, 69, 321, 1 491, 6 921, 32 139… ¡Crecen muy deprisa!