Estos trabajos desembocarán en un célebre informe adoptado en 1925 por el Instituto Internacional de Estadística (IIS), que distingue entre el muestreo aleatorio (random sampling) y el muestreo por selección razonada (purposive selection).
Ese mismo año apareció Has Poverty Diminished? A sequel to Livelihood and Poverty (King & Son), una obra de doscientas treinta y seis páginas firmada por Bowley y Hogg. Se trata de uno de los primeros y más vigorosos alegatos en favor de la selección aleatoria de las muestras.
Después, Margaret Hogg partió a Estados Unidos, contratada por la Russell Sage Foundation, donde publicó en 1930 las conclusiones de sus primeros estudios estadounidenses. Instó a los estadísticos a emplear métodos de muestreo rigurosos, es decir, aleatorios, insistía. Según ella, el azar garantiza la «igualdad de oportunidades de inclusión» de las unidades de la población en la muestra, y afirmaba que «no se [puede] pasar de la representatividad que se ha sometido a prueba a aquella en la que la prueba es imposible más que cuando se ha comprobado que la muestra es aleatoria». Defendió ferozmente el azar y lanzó un virulento ataque contra el método de muestreo por selección razonada.
Bowley y la Russell Sage Foundation reconocerían a Margaret Hogg como una excelente investigadora. Introdujo en Estados Unidos el método de muestreo aleatorio poco antes de 1930, diez años antes de que los estadísticos agrícolas lo redescubrieran y de que Jerzy Neyman (1894‒1981) publicara su famoso artículo de 1934 en el Journal of the Royal Statistical Society, titulado On the Two Different Aspects of the Representative Method: the Method of Stratified Sampling and the Method of Purposive Selection.
Afectada por una enfermedad, murió durante una travesía hacia Inglaterra en 1935. Así se desvaneció el papel capital que Margaret Hogg desempeñó en la historia de los sondeos aleatorios, cuyo desarrollo continuaría sin ella.
La antigua sede de la Russell Sage Foundation
en la avenida Lexington, Manhattan, Nueva York.