Puede traducirse así: «Haré las veces de piedra de afilar, capaz de volver cortante el hierro sin poder cortar por sí misma.»
En este pasaje, Horacio expone su opinión sobre las funciones de la poesía y sus distintos géneros, y aborda una distinción fundamental entre el ars y el ingenium; es decir: ¿la poesía es cuestión de genio puro (ingenium) o de trabajo y aprendizaje (ars)?
Horacio se inclina por la segunda postura y se imagina como la piedra de afilar sobre la que podrá aguzarse el ingenio de los demás poetas para permitirles realizar su obra maestra.
Probablemente, ese es el papel que el joven Condorcet se atribuye, mediante sus Essais d’Analyse, con respecto a los demás matemáticos.